Atragantado

En este post hago una breve reseña de películas documentales sobre la industria de la alimentación. La primera que vi es Food Inc., que estuvo nominada este año al Oscar. No es una gran película, aunque de todas maneras fue el primer lugar donde vi imágenes sobre la cría industrial de pollos, vacas y cerdos, además de que bosqueja críticamente (de un modo bastante simplista y melodramático, eso sí) muchos de los temas que hacen al debate del problema:

– El problema de las patentes en agricultura y ganadería.
– El problema de los riesgos que una producción basada en el principio de la maximización de ganancias trae para la salud de la gente.
– El problema del hacinamiento de los animales.
– El problema de los lobbies de las empresas multinacionales.

En El futuro de la comida encontré una mirada también crítica, centrada sobre todo en el tema de las patentes de semillas transgénicas. Principalmente, le da con un caño a Monsanto, que presiona a los gobiernos para que le otorguen el monopolio de las semillas, para eludir controles, para prohibir los etiquetados de productos, y que persigue a los agricultores al mejor estilo far west.

Como el asunto me resultó interesante, me atraganté con más películas sobre el tema. Busqué una mirada menos «yanqui», a ver qué pasaba. Me encontré con Nuestro pan de cada día, que, a diferencia de las dos películas anteriores, es austríaca y no tiene un narrador en off que nos arenga. Solamente muestra imágenes de los campos y las fábricas donde se produce la comida. El resultado logra tener más fuerza que las películas anteriores. El acento está puesto en la tecnificación absoluta de los procedimientos y, sobre todo, en la cosificación de los seres vivos, algo que es más escalofriante que la mera crueldad.

Y por último, como ya estoy obsesionado con el asunto, ayer vi Nosotros alimentamos al mundo, una película alemana que, si ya viste todas las anteriores, no sé si aporta demasiado. De todas maneras, el enfoque del director es un poco distinto. Lo que hace es buscar a distintas personas involucradas en el asunto (agricultores, pescadores, ganaderos, campesinos, directivos de multinacionales, etc) y dejarlos hablar, un poco al estilo de Mondovino. Lo más interesante, quizás, está en los diez minutos finales, donde el director ejecutivo de Nestlé nos dice qué piensa sobre la industria alimenticia, qué piensa sobre el acceso al agua, qué piensa sobre el trabajo, qué piensa sobre las relaciones humanas y sobre el mundo.

Y, por último, ya que mencioné Mondovino, a pesar de que la vi hace bastante tiempo, no puedo dejar de recomendarla entre los documentales imprescindibles sobre el tema de los alimentos. Probablemente sea, en sentido cinematográfico, mejor película que todas las demás. Se centra en el negocio del vino. El director va persiguiendo a todos los personajes que componen la industria hasta darte una idea de cómo se organiza a nivel mundial. Por supuesto, la cosa no es demasiado bonita. Pero uno se puede reír (o llorar) un rato escuchando al asesor en enología más importante del mundo o a las familias de aristócratas venidos a menos de la producción de vino de Europa. Así y todo, es una película que está hecha con mucha ironía y con mucha ternura.

PD: Otro documental tentador (que todavía no vi) es El mundo según Monsanto.


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