Una idea literaria sobre la naturaleza

Una idea literaria para un libro de poemas o algo por el estilo: escarbar en la frivolidad de nuestra relación con la naturaleza. No es que hablar de la alienación humana con respecto a la naturaleza sea algo especialmente novedoso, pero el énfasis en lo frívolo creo que sí puede serlo. De hecho, creo que en la frivolidad está (al menos parte de) la verdad.

Los tópicos literarios más tradicionales con respecto a la naturaleza son los peligros naturales y la debilidad de los seres humanos para hacerles frente, o, complementariamente, las hazañas en la lucha contra las catástrofes y las bestias.

Otro tópico tradicional, pero que sigue siendo muy utilizado, es la venganza o el castigo de la naturaleza ante el desafío de los seres humanos que no prestaron atención a sus armonías y/o a sus designios. Tópico bastante gastado por una buena parte del ecologismo, y que nos legó un menú amplio de apocalipsis para disfrutar.

Lo que propongo está más cerca de ciertos tópicos de ciencia ficción, ciertas distopías sociales en las que la colonización de la naturaleza avanzó tanto que las experiencias humanas (incluso las «naturales») no están mediadas por la tecnología, sino que directamente están producidas por dispositivos tecnológicos.

Mi idea, sin embargo, no va tan lejos. Lo que hago es pararme en el momento actual y representar la naturaleza como algo chiquito, domesticable, digno de ternura. El mar, las montañas, los bosques, todas cosas que ya no son misteriosas o inescrutables, sino solamente objetos para la diversión. El sol, la luna, las bestias, todas cosas que ya no son fuertes y temibles, sino que las podemos retar y disciplinar cuando se porten mal. Todas cosas que, en última instancia, son o van a ser sustituibles por algún medio tecnológico.

Llevado al absurdo, nada impide que el sonido de los pájaros sea sustituido por bocinas de autos. Nada impide que un bosque sea destruido y luego recreado artificialmente detalle por detalle. Nada impide que el mar sea domesticado como una pileta de natación.

Si bien estas imágenes son disparatadas, creo que dan cuenta de nuestra experiencia y de nuestras fantasías, las cuales por supuesto son producto del maldito sistema capitalista y la mercantilización absoluta de la realidad y todas esas cosas que ya sabemos. Pero como la idea es literaria (y no sociológica), lo importante acá es qué pasa por nuestras cabezas. De qué manera se dan cosas tales como que, incluso cuando algo no es del todo artificial, viene compartimentado de forma tal que produce el mismo efecto (hagan el ejercicio de visitar el bosque de arrayanes o el glaciar Perito Moreno, en Argentina, para sentir esta experiencia; van a notar que el glaciar ruge cada cierto intervalo de minutos, como si todo estuviera diseñado para que ningún visitante se vaya sin haber escuchado el rugido).

El interés de mi idea poética tampoco está en deconstruir esta alienación, en dar las claves para desalienarse o en mostrar cómo sería una relación «verdadera» con la naturaleza. Difícilmente podría hacer algo así, cuando yo mismo estoy alienado hasta el jopo. Jamás me sentí en sintonía con la naturaleza, siempre la viví como algo extraño. Las hormigas y las ramas con espinas me parecen aparatos mal diseñados para mi confort. Los bañados y los pajonales me resultan engendros suprimibles. Los caballos, chanchos, vacas, y en general todos los animales más allá de los perros y los gatos se me hacen inexplicables, sobre todo cuando tienen cuerpos tan distintos y ojos tan semejantes a los míos. Y los paisajes más lindos, esos por los que viajo miles de kilómetros, son especialmente los más decepcionantes, porque me remiten inmediatamente a revistas de peluquería.

El interés de la idea, como decía, no está en deconstruir la alienación sino en meterme en ella y escarbar adentro. Así como la locura habla mejor que ninguna otra cosa de los traumas y temores humanos, unos comportamientos tan poco sensatos tienen que hablar en algún punto de nuestras motivaciones, de nuestros deseos, de las formas rebuscadas en que el amor se expresa.

Después de todo, sigo preguntándome lo mismo que hace unos cuantos años cuando empecé este blog.


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